Aún habiendo trabajado la noche en la que cambiaron la hora, que trabajé una horita más y no, no me la pagan, hoy es la noche más larga que pasaré trabajando. La más larga y la última.
Después de cuatro años y medio en este lugar, hoy es mi último día. Después de constantes amenazas de no renovación, esta vez las amenazas se han cumplido.
Y sí, ya sé todo eso de que seguro que es para mejor, que encontraré algo pronto y todo lo demás que me repito hace días. Pero no puedo evitar sentir un nudo en el estómago cuando pienso que ya no trabajaré aquí. Este sitio, el trabajo, la gente eran, son, parte de mi. Cuando hoy venía a currar, el mismo camino de casa al metro, el trayecto en el vagón con la música en mis oidos, el camino del metro al trabajo, me he dado cuenta de que se me llenaban los ojos de lágrimas. He llegado a trabajar y la cara de mis compañeras del turno de tarde me han hecho hacer de tripas corazón y hacer bromas y casi animarlas yo a ellas. Claro joder! soy Sagra, la que siempre rie, a la que nunca le pasa nada, no iba a ser hoy menos.
Hay algo que me jode igual o más que lo mio, y es que otra de las personas a la que no renovaban era a una de mis amigas aquí, mi Clé, con la que ayer me di un homenaje para "celebrarlo", aunque parece que lo suyo se puede arreglar, al menos de momento. Y me alegro mucho por ella.

Celebrándolo con mi Clé
Tengo demasiados sentimientos agolpados en mi cabeza, cabreo, tristeza, ninguneo, que se entremezclan con otros que me han producido otras circunstancias demasiado recientes y que se pueden resumir en uno...decepción. Y lo cierto es que prefiero los primeros a la decepción. Este sentimiento es desolador y más cuando es provocado por alguien que creías que era tu amigo. Y como yo no voy a cambiar en la puta vida, pues aleee venga, me entrego, me vuelco, soy sincera hasta el final y de pronto zasss un zarpazo que aún duele, pero que pronto, o eso espero, se curará. Porque, que yo a veces me haga la tonta no quiere decir que lo sea. Pero con todo esto del trabajo o del no trabajo, mejor dicho, no tengo ganas ya ni de discutir, ni de poner los puntos sobre las ies, paso, de verdad, allá cada cual con su conciencia, quien la tenga. Odio que me intenten manipular, que quieran hacerme tragar con ruedas de molino. Y que si lo he hecho, ha sido porque prefería dejar las cosas tal cual y olvidarme. Pero repito, te repito, a mi ya no me vendas nada, porque no lo voy a comprar. Y lo siento tanto....Que te vaya bonito, te lo deseo de verdad.
Y me veo aquí, en la ventanilla, atendiendo a los pacientes como si fuera una noche más, y no, no es una noche más, es mi última noche y me gustaría gritarlo, decírselo a todos, pero en vez de eso, sonrio, e incluso rio cuando me vienen un padre y un hijo de 14 años porque le ha mordido un gato que al poco tiempo de morderle, el gato ha muerto. Pobre gato. Si lo llega a saber no le hubiese mordido...
Voy a echar de menos tantas cosas. Pero a mis niñas no, a ellas no las echaré de menos porque las tendré de una forma u otra cuando quiera. Porque se acaba mi trabajo, no mi relación con la gente que elegí y me eligió a mi como amiga aparte de compañera.
Ya sé que quizá dramatizo demasiado, pero es, era mi puesto de trabajo y para mi eso es muy serio. Porque para quien no me conozca demasiado puede parecer que me tomo todo a cachondeo, que de todo hago broma. Pero yo soy muy responsable con mi trabajo. En el tiempo que he estado aquí, no he faltado un solo día, seré una chica sana o gilipollas, una de dos. No he tenido un problema con ningún usuario, al contrario. Y es que a mi, mi trabajo me gusta, gustaba. Me gusta el trato con el público. Me habitúo rápido a las diferentes personas con las que he trabajado directa o indirectamente. Pero eso aquí parece no importar ni valorarse, al menos por los tipos que deciden renovar o no los contratos.
Ahora me tocará esperar interminables colas en el INEM....uyyyy temaa para este blog, si es que todo tiene su parte buena, todo son experiencias